Transportes

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jueves, 01 septiembre 2005
 

Red de Transportes

En el diseño de los sistemas de transporte del país influyeron múltiples factores, especialmente los económicos y naturales.  Por ejemplo, en la mayor parte del territorio, especialmente en el centro-norte, el diseño de las redes del transporte vial y ferroviario fue consecuencia de la necesidad de llegar al puerto de Buenos Aires para exportar las materias primas.  En cambio, en la Patagonia y en otros lugares del interior del país las rutas se construyeron para fomentar el establecimiento de la población y el desarrollo de las actividades económicas. 

En las sierras Pampeanas la disposición de los cordones montañosos, con predominio norte-sur, contribuyeron para que la infraestructura vial y ferroviaria sea escasa dentro de la región, solo los rodean. El progresivo deterioro en la calidad de los servicios (falta de puntualidad, suspensión de servicios, transportes obsoletos, etcétera) y en el déficit operativo de los mismos (pérdidas económicas) hizo que a partir de 1989 el gobierno encarara la desregulación, es decir que dejó en manos del sector privado el control de diversas áreas del transporte, mediante el otorgamiento de una concesión (privilegio de explotarlos a cambio de un pago mensual por su aprovechamiento). Además transfirió los derechos de parte de la infraestructura a las provincias y municipios. 

Por ejemplo, se concesionaron los ferrocarriles, parte de las rutas nacionales y provinciales, los puertos, etcétera.  Esto tuvo aspectos positivos como inversiones en infraestructura (remodelación de estaciones ferroviarias, aéreas, etcétera) y negativos como el alto costo social por la cantidad de trabajadores que perdieron sus empleos.

EL TRANSPORTE AUTOMOTOR

 

El transporte automotor es el más utilizado en la Argentina.  Sin embargo el problema actual es que la red vial no creció en cantidad y calidad como el transporte automotor (en 1998 se patentaron casi 500.000 automotores entre nacionales e importados) y ello lleva a altos índices de accidentes. Por ejemplo, los frecuentes choques que ocurren en la ruta nacional 14 porque resulta muy angosta para el intenso tránsito de grandes camiones que van o vuelven de Brasil.

La red caminera es de algo más de 200.000 kilómetros en total (pavimentados, mejorados, de ripio y de tierra), cifra baja dada la extensión del país.

Desde la integración del Mercosur, aumentó el transporte automotor de cargas hacia y desde los países que lo forman, especialmente con Brasil y Chile. Con respecto a este último, está en los proyectos de ambos gobiernos mejorar los pasos cordilleranos como el de Jama (Jujuy), Socompa (Salta), San Francisco (Catamarca) y Aguas Negras (San Juan), e inclusive la construcción de un túnel de baja altura en Mendoza para evitar el corte de los caminos provocado en invierno por las nevadas.

Ante la imposibilidad estatal, por motivos económicos, de construir autopistas y mantener las rutas, el gobierno resolvió dar parte de estas en concesión y permitir el cobro de peaje.

 

 

EL TRANSPORTE FERROVIARIO

 

La red ferroviaria en la Argentina tiene una longitud de alrededor de 34.000 kilómetros pero presenta la desventaja de estar integrada por distintas trochas (espacio entre riel y riel), lo que dificulta la articulación entre ellas.  Debido al esque, ma económico agroportuario que reinaba en el país en la época de la construcción de la red troncal, esta tiene una distribución espacial en forma radial o de abanico con cabecera en la Capital Federal.

El primer ferrocarril se inauguró en 1857, unía el Parque (actualmente Plaza Lavalle) con el barrio de Flores en la Capital Federal.  A partir de esa fecha la red férrea se fue extendiendo e inclusive con conexiones a los países limítrofes.

Por el deterioro en la calidad de los servicios, en la segunda mitad de la década de 1980 disminuyó considerablemente el número de pasajeros y de cargas. En 1947 los ferrocarriles ingleses fueron estatizados y, después de casi 50 años de pertenecer al Estado, en 1990 el gobierno resolvió comenzar el traspaso al sector privado.  Lo entregó en concesión, por sectores y paulatinamente.  Se separaron los servicios urbanos-suburbanos (ciudad de Buenos Aires y sus alrededores) de los de tipo interurbano y de cargas.  A partir de esos años algunos tramos se abandonaron y la mayor parte de los del interior del país quedaron solo para cargas.  Por ejemplo, el ferrocarril General Belgrano que opera entre Buenos Aires y las zonas centro y norte del país; el ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, que relaciona la región de Cuyo con las Sierras Pampeanas y la llanura pampeana, y el Ferroexpreso Pampeano que presta servicios a cooperativas agrarias y exportadores de cereales del oeste pampeano.  Para pasajeros además de las líneas urbanas-suburbanas, se destaca el corredor Buenos Aires-Mar del Plata.

De algunos servicios se han hecho cargo las provincias para que no se cancelaran, y otros están suspendidos.  Por ejemplo, el gobierno de la provincia de Río Negro mejoró su sistema ferroviario desde Viedma a San Carlos de Bariloche.

E,I Ferrocarril Belgrano S. A. fue transferido al gremio ferroviario, opera con cargas y es la red más larga del país con casi 10.000 kilómetros de vias que unen 13 provincias y permiten la interconexión con Chile, con Bolivia y con Paraguay.

El primer tramo que pasó al sector privado fue el Ferroexpreso Pampeano en la Pampa Húmeda, que opera desde noviembre de 1991 con el traslado de las producciones, especialmente los cereales, hasta los puertos de exportación de Rosario y Bahía Blanca.

La red ferroviaria comprende:

  • la red metropolitana de Buenos Aires (líneas urbanas y suburbanas de pasajeros); o la red troncal que une el área metropolitana con las grandes ciudades del interior.  Estas redes en su mayor parte quedaron sólo para cargas;

  • las conexiones que se extienden a los países vecinos;

  • la red de subterráneos de Buenos Aires y el Premetro (medio de transporte similar al subterráneo pero que circula por la superficie).

 

Subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires

 

El subterráneo es el medio de transporte ideal para las grandes ciudades ya que tiene la ventaja de ser rápido, seguro y no contaminante.  Además, contribuye al descongestionamiento del tránsito.  Buenos Aires es la única ciudad del país que cuenta con este medio y fue la primera en América latina.

La línea más antigua se inauguró en 1913.  Hasta 1944 las líneas crecieron a ritmo constante pero en la década de 1950, pasaron de manos privadas a manos del Estado y se detuvo este crecimiento hasta fines de 1980, en que comenzó nuevamente su expansión.  Su longitud está en aumento con el objetivo de descomprimir el transporte automotor. Actualmente tiene 47 kilómetros y con la prolongación de las líneas se espera que en el 2010 alcance una longitud de alrededor de 100 kilómetros.  En la actualidad es administrado por la empresa Subterráneos & Buenos Aires, que depende del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; la concesionaria Metrovías se ocupa del mantenimiento del servicio y de su equipamiento. Los especialistas coinciden en que, de no haberse paralizado el tendido de la red de subtes, Buenos Aires tendría hoy un servicio similar al de las más modernas ciudades del mundo.

Las primeras líneas (A, B, D, y E) tienen forma radial y confluyen en los alrededores de la Plaza de Mayo.  La línea C es transversal a las anteriores con el fin de comunicarlas.  Las obras de ampliación incluyen la extensión de las existentes y la creación de cuatro nuevas líneas transversales para unir bajo tierra toda la ciudad.  El proyecto de ampliación también tiene como objetivo vincular a los subterráneos con las redes ferroviarias.

Este tipo de transporte es utilizado por un millón de personas por día, por lo que se está convirtiendo en el medio más usado de la ciudad.  Con la extensión de sus líneas se espera que en los próximos años sea utilizado por tres millones y con ello disminuya la cantidad de autos y de transporte público que circulan por la ciudad.

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